Sobre la revista

Enfoque y alcance

La revista está dirigida a universitarios y lectores en general, con material que incluye textos y materiales gráficos. En un lenguaje no especializado, se propone fomentar el interés por las diferentes manifestaciones de la cultura y el arte, procurando incentivar el gusto por la lectura. En sus páginas colaboran creadores e intelectuales independientes, de la Universidad Veracruzana y de diversas instituciones nacionales e internacionales

Política de acceso abierto

Esta revista provee acceso libre inmediato a su contenido bajo el principio de que hacer disponible gratuitamente la investigación al publico, lo cual fomenta un mayor intercambio de conocimiento global.

Política de evaluación por pares

Los autores deben enviar sus colaboraciones a través del sitio web de la plataforma OJS (Open Journal Systems), para lo cual deberán registrarse como autores en la siguiente dirección

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Es necesario registrarse e identificarse para poder enviar artículos online y para comprobar el estado de los envíos.

 

Del proceso de dictamen

Todos los textos deberán ser inéditos. Al proponer artículos se acepta que el texto pueda ser sometido a verificación de originalidad o por medio de alguna plataforma electrónica. 

La revista también publica portafolios de artista tanto en su sección Dossier como en páginas interiores. La obra plástica no necesariamente será inédita.

Los trabajos recibidos en La Palabra y el Hombre. Revista de la Universidad Veracruzana serán sometidos de forma anónima a dictamen por los miembros de la sección respectiva del Comité Editorial de la revista.

Los autores se comprometen a avisar a la redacción de la revista si sus trabajos fueron aceptados en otra publicación.

Una vez recibida la colaboración, la revista emitirá acuse y, en un tiempo máximo de tres meses, devolverá al autor el resultado del dictamen, el cual podrá ser “Aceptado”, “Aceptado con modificaciones” o “No aceptado”. La decisión del dictamen será definitiva.

En caso de ser aceptado con modificaciones, el autor tendrá un tiempo máximo de 20 días laborables para devolver la nueva versión con las correcciones solicitadas indicando claramente las modificaciones que se hicieron.

En caso de conflicto de intereses en el dictamen, el Comité Editorial asignará un tercer árbitro. 

Cuando un escrito o un portafolio sean aprobados, el autor concederá a La Palabra y el Hombre la libertad para difundirlos por los medios físicos o digitales que la revista considere adecuados.

Política anti plagio

El Comité Editorial de La Palabra y el Hombre. Revista de la Universidad Veracruzana será el responsable de garantizar que los artículos publicados sean originales e inéditos en español. Con esta finalidad, se pondrá en práctica una serie de mecanismos para detectar la comisión de plagio en la etapa de evaluación de los manuscritos. La comisión editorial analizará cada caso en particular y tomará las medidas conducentes a subsanar las faltas en que hayan incurrido los autores.

A continuación se ofrece una definición de las principales variantes de plagio, para después detallar las medidas a tomar para su detección.

Modalidades de plagio

En términos generales, el Comité Editorial considerará como plagio el presentar como propio material intelectual ajeno, negando el crédito a sus autores originales. De manera específica, esta infracción puede presentarse de múltiples formas y bajo distintos nombres. A continuación ofrecemos un catálogo que engloba las variantes más comunes. [1]

 

Fuente secundaria (citación inadecuada)

El plagio de fuente secundaria ocurre cuando los investigadores utilizan una fuente secundaria, como un meta estudio, pero sólo citan la fuente primaria contenida en la fuente secundaria. El plagio de fuente secundaria no sólo omite la atribución al trabajo de los autores de la fuente secundaria, también genera una falsa impresión de la cantidad de trabajos consultados durante la investigación.

 

Fuente inválida (cita engañosa, fabricación, falsificación)

La atribución a una fuente inválida ocurre cuando los investigadores refieren a una fuente ya sea incorrecta o inexistente. Aunque esto puede ser el resultado de una investigación descuidada, más que de una tentativa de engaño, también puede tratarse de un intento por incrementar la lista de referencias y ocultar una investigación inadecuada.

 

Duplicación (autoplagio, redundancia, reutilización)

La duplicación ocurre cuando un investigador reutiliza información de sus propios estudios y artículos previos sin atribución. La ética de la duplicación es altamente debatida, y con frecuencia depende del contenido copiado. Para un análisis más puntual de los límites de la duplicación o autoplagio, puede consultarse el documento The ethics of self-plagiarism (iThenticate, 2011) en: https://www.ithenticate.com/hs-fs/hub/92785/file-5414624-pdf/media/ith-selfplagiarism-whitepaper.pdf

 

Parafraseo (plagio, robo intelectual)

Parafrasear es tomar el texto de alguien más y cambiar las palabras, haciendo parecer que una idea o incluso un fragmento de investigación es original, cuando, en verdad, proviene de una fuente exterior no citada. El parafraseo va de una simple reformulación a la completa reescritura del contenido, manteniendo la idea o el concepto originales.

 

Investigación repetitiva (autoplagio, reutilización)

El plagio por investigación repetitiva es la repetición de datos o texto de un estudio similar con metodología también similar, en un nuevo estudio sin la atribución apropiada. Esto ocurre con frecuencia cuando estudios con temas semejantes se repiten con resultados parecidos, pero la investigación previa no es citada adecuadamente.

 

Replicación (infracción en el envío del autor)

Replicación es el envío de un manuscrito a múltiples revistas, dando como resultado la publicación del mismo artículo en más de una ocasión. Esto puede ser una infracción ética, en particular cuando un investigador afirma que un artículo es nuevo a pesar de haber sido publicado en otro lugar.

 

Atribución errónea (autoría inexacta)

La atribución errónea es una inexacta o insuficiente lista de los autores que contribuyeron a un manuscrito. Esto ocurre cuando a los autores se les niega el crédito por su contribución parcial o significativa a la investigación, o al contrario, cuando son acreditados en un artículo aunque no hayan hecho ninguna contribución.

 

Colaboración no ética (autoría inexacta)

La colaboración no ética ocurre cuando personas que trabajan en equipo violan un código de conducta. No es ético utilizar trabajos escritos, resultados e ideas que son producto de la colaboración sin mencionar la naturaleza colectiva del estudio ni a los participantes involucrados. Utilizar el trabajo de otros sin la atribución adecuada es plagio.

 

Plagio verbatim (Copiar y pegar, robo intelectual)

El plagio verbatim es copiar las palabras y el trabajo de otros sin la atribución, el sangrado o las comillas adecuadas. Esto puede tomar dos formas. Primero, los plagiarios pueden citar la fuente de la que tomaron la información, pero sin indicar que se trata de una cita textual. Segundo, no dan ningún tipo de atribución, asegurando, en esencia, que las palabras de otros son propias.

 

Plagio total (robo intelectual)

El plagio total es un escenario extremo en el que un investigador toma un estudio, un manuscrito o algún trabajo de otro investigador y simplemente lo reenvía bajo su propio nombre.

 

Detección durante la revisión preliminar

Como un primer paso, durante la revisión preliminar todos los manuscritos recibidos serán analizados con el software iThenticate para determinar el grado de similitud que guardan con respecto a otros textos ya publicados. Aunque un porcentaje de similitud mayor a 30 podría considerarse inaceptable, cada caso será analizado de forma particular, pues un porcentaje menor tampoco garantiza la originalidad del manuscrito. Los editores verificarán que los fragmentos detectados por el programa como provenientes de otro documento estén correctamente señalados (mediante comillas o transcritos en un párrafo aparte) y acompañados de la referencia correspondiente. Se pondrá especial atención en los apartados de resultados, discusión y conclusiones, pues en ellos las similitudes con otros textos deberían ser prácticamente inexistentes, ya que es de esperarse que ahí se concentren los aportes originales del manuscrito.

Si tras esta revisión los editores concluyen que los autores utilizaron de forma correcta y pertinente los fragmentos retomados de otros textos, el manuscrito será turnado a los dictaminadores para llevar a cabo el proceso de evaluación. Si, por el contrario, se sospecha que se está incurriendo en un plagio, se procederá tal como se describe en Medidas tras la detección de plagio.

 

Proceso de evaluación

Además de calificar la calidad de los manuscritos, los evaluadores serán conminados a estar alerta para detectar cualquier tipo de plagio. Junto con el resto de la documentación, les será remitida esta política para tener la certeza de que se encuentran al tanto de las principales variantes de esta infracción. En su calidad de especialistas tendrán la capacidad de ubicar transgresiones que escapan por completo a un programa de cómputo o a ojos inexpertos, pues van más allá de citas textuales sin referencia, como en la investigación repetitiva o el parafraseo.

En el siguiente apartado se indica cómo deben proceder los evaluadores en caso de que sospechen que los autores cometieron algún tipo de plagio.

 

Medidas tras la detección de un posible plagio

Tras la sospecha de que un autor haya incurrido en algún tipo de plagio, se pondrán en práctica las medidas planteadas en los diagramas de flujo del COPE[CM1] , que consideran escenarios como la publicación redundante o duplicada, problemas de autoría, infracciones éticas y conflictos de interés.[1] En todos los casos, cuando un evaluador (durante el proceso de evaluación) o un lector (cuando el artículo ya fue publicado) detecten un posible plagio, deben informar a los editores, de manera que sean ellos quienes revisen los textos a la luz de estos señalamientos y, si la sospecha tiene sustento, se pongan en contacto con los autores para plantearles lo ocurrido y solicitarles una explicación. Dependiendo de la gravedad de la falta, las medidas a tomar pueden ir desde agregar las referencias omitidas hasta rechazar un manuscrito en proceso de evaluación o retirar un artículo ya pubicado. En los diagramas de flujo del COPE pueden consultarse con detalle las acciones a seguir en cada situación particular.



[1] Committee on Publication Ethics Council. (2020). All flowcharts. DOI: https://doi.org/10.24318/cope.2019.2.26.

Código de ética y buenas prácticas editoriales

Buenas prácticas del Comité Editorial[1]

El Comité Editorial es el responsable de la calidad de los artículos que se publiquen en la revista. Para asegurar que el contenido publicado alcance los estándares más elevados, el Comité debe observar una serie de buenas prácticas editoriales, tanto en las tareas que le competen como en su relación con el resto de los actores, y vigilar que, a su vez, estos se apeguen al presente código de ética.

Tareas generales y responsabilidades

  • Solicitar de forma regular la opinión de los autores, lectores, evaluadores y miembros de los consejos editoriales externos acerca de la forma en que se están llevando a cabo los procesos editoriales, y recabar sus sugerencias para mejorarlos.
  • Revisar bibliografía actualizada acerca de innovaciones en los procesos de revisión por pares o la edición de revistas, con el fin de reevaluar sus propias dinámicas a la luz de los nuevos hallazgos.
  • Buscar recursos apropiados, la guía de expertos y el entrenamiento pertinente para desempeñar su rol de manera profesional y elevar la calidad de la revista.
  • Adherirse a iniciativas diseñadas para erradicar las conductas académicas inadecuadas.
  • Secundar o fomentar proyectos para instruir a los investigadores sobre los lineamientos éticos que deben seguirse en todo proceso de publicación.
  • Evaluar los efectos que generan las políticas de la revista en la forma de proceder de los autores y evaluadores, y modificarlas en la medida que sea necesario para promover un comportamiento responsable y desalentar malas prácticas.

 

Relación con los lectores

El compromiso ético con los lectores implica garantizar que los contenidos que se les ofrecen cumplen con elevados estándares de calidad, tanto en su contenido como en su presentación. Para ello deberán observarse las siguientes recomendaciones:

  • Asegurarse de que todos los artículos de investigación hayan sido evaluados por revisores adecuadamente calificados.
  • Verificar que las secciones no evaluadas por pares estén claramente identificadas.
  • Adoptar procesos que fomenten la precisión, integridad y claridad de los artículos de investigación.
  • Asumir un sistema de autoría o contribución que promueva buenas prácticas (de manera que las listas de autores reflejen con precisión quién realizó el trabajo) y desaliente conductas inapropiadas (por ejemplo, autores fantasma,[2] autores invitados u honorarios[3]).
  • En el caso de las revistas que aceptan manuscritos de los miembros del Comité o del Consejo Editorial, se debe informar a los lectores de los pasos seguidos para asegurar que fueron sometidos a una evaluación objetiva e imparcial.

 

 

Relación con los autores

El Comité Editorial tiene el compromiso ético con los autores de proporcionarles toda la información necesaria para el envío de sus colaboraciones, así como garantizar las condiciones adecuadas para que el proceso de evaluación sea justo e imparcial. Para ello deberán observarse las siguientes recomendaciones:   

  • Publicar instrucciones claras y detalladas acerca del envío de colaboraciones y de lo que se espera de los autores durante el proceso de evaluación y edición.
  • Proporcionar una guía acerca de los criterios sobre autoría, es decir, quién debe aparecer enlistado como colaborador y quién no.
  • Revisar las instrucciones para los autores con frecuencia, para adecuarlas a los cambios en la política editorial de la revista o a las innovaciones que se implementen.
  • Proporcionar enlaces a guías que sean de utilidad para fomentar las buenas prácticas tanto en la redacción como en la publicación de trabajos académicos (por ejemplo, las del COPE, o el ICMJE).
  • Solicitar a todos los colaboradores que notifiquen al equipo editorial cualquier conflicto de intereses relevante, y que señalen las correcciones pertinentes en caso de que dicho conflicto surja después de la publicación del manuscrito.
  • Garantizar que serán seleccionados revisores adecuados para cada colaboración (es decir, que sean capaces de juzgar el trabajo de forma competente e imparcial, y estén libres de conflictos de intereses que los descalifiquen).
  • Respetar las solicitudes de los autores para que no evalúe su colaboración determinada persona, siempre y cuando lo argumenten de forma adecuada.
  • Preservar la confidencialidad de los manuscritos y no divulgar su título o su autoría antes de que sean aceptados para su publicación.
  • Abstenerse de utilizar el contenido original de un manuscrito (datos, metodología, argumentos, resultados) antes de su publicación, a menos que se cuente con el permiso por escrito del autor o los autores.
  • Guiarse por los diagramas de flujo del COPE en caso de sospecha de malas prácticas o cuando surja una disputa en torno a la autoría de un manuscrito.
  • Describir con detalle en la página de la revista cómo se manejarán los casos en que se sospeche de malas prácticas, o facilitar vínculos a los diagramas del COPE.

 

Relación con los evaluadores

Con el fin de que el proceso de evaluación se apegue a la ética y las buenas prácticas editoriales, el Comité Editorial debe ofrecer a los evaluadores una serie de coordenadas que les permitan llevar a buen puerto su dictamen. Para ello deberán observarse las siguientes recomendaciones:

  • Proporcionar lineamientos claros y detallados a los evaluadores; deben actualizarse regularmente de acuerdo con los cambios e innovaciones en la política editorial de la revista.
  • Solicitar a los evaluadores que manifiesten cualquier posible conflicto de intereses antes de acceder a revisar un manuscrito.
  • Incentivar a los evaluadores para que señalen posibles faltas éticas y malas prácticas en las investigaciones presentadas en los manuscritos (por ejemplo, diseños de investigación poco éticos, detalles insuficientes sobre el consentimiento de los sujetos o descuido en la protección de su anonimato).
  • Conminar a los evaluadores a garantizar la originalidad del manuscrito, a que estén alertas ante el plagio y las publicaciones redundantes.
  • Otorgar el reconocimiento correspondiente a la contribución de los evaluadores a la revista. 
  • Garantizar la confidencialidad durante el proceso de evaluación, de modo que no se filtre a los autores quién está llevando a cabo la revisión de su manuscrito.
  • Establecer reglas claras y darlas a conocer a los evaluadores en caso de que se decida publicar una lista con sus nombres a posteriori, como reconocimiento a su contribución con la revista. Respetar su decisión en caso de que soliciten no ser incluidos en ella.
  • Supervisar el desempeño de los evaluadores y tomar medidas para garantizar que su evaluación sea de alta calidad. El Comité Editorial debe revisar los reportes de evaluación antes de enviarlos a los autores; en caso de encontrarlos inadecuados, ya sea por su bajo nivel o por resultar ofensivos, es necesario descartarlos y solicitar una nueva evaluación.
  • Desarrollar y mantener una base de datos de evaluadores altamente calificados, y actualizarla con base en su desempeño. Eliminar de la base de datos cualquier evaluador que consistentemente elabore revisiones irrespetuosas, de baja calidad o tardías.
  • Asegurarse de que la base de datos de evaluadores refleje a la comunidad académica de la revista.
  • Utilizar un amplio rango de fuentes (no sólo contactos personales) para identificar potenciales nuevos evaluadores (por ejemplo, sugerencias de los autores, bases de datos bibliográficas, directorios de instituciones con líneas de investigación afines).
  • Apegarse a los diagramas de flujo del COPE en caso de sospecha de malas prácticas de los evaluadores.

 

Relaciones con los miembros del Comité Editorial externo

El apoyo que pueda proporcionar a la revista un Comité Editorial externo dependerá en gran medida de la forma en que se seleccione a sus integrantes y de que se establezca con ellos una comunicación efectiva. Para ello deberán observarse las siguientes recomendaciones:

  • Identificar posibles miembros del Comité que puedan contribuir activamente al desarrollo y buen manejo de la revista.
  • Nombrar a los miembros del Comité Editorial externo por un período fijo (dos o tres años) y, en caso de que se considere conveniente extender la permanencia de algunos miembros, establecer reglas precisas para ampliar el nombramiento por un período adicional.
  • Proporcionar lineamientos claros a los miembros del Comité Editorial externo acerca de las funciones y tareas que se espera que cumplan. Pueden incluir: actuar como embajadores de la revista; apoyar y promover la revista en los distintos foros a los que se tenga acceso; localizar autores competentes y manuscritos adecuados para la revista; promover activamente el envío de colaboraciones; evaluar manuscritos para la revista; aceptar comisiones para redactar editoriales, reseñas y comentarios sobre artículos de su área de especialidad; asistir y contribuir a las reuniones del Comité Editorial.
  • Consultar a los miembros del Comité Editorial externo de forma regular (por lo menos una vez al año) para recabar sus opiniones acerca de la gestión de la revista, informarles sobre cualquier cambio en la política editorial e identificar futuras iniciativas.

 

Proceso editorial y de evaluación por pares

La evaluación por pares es un aspecto fundamental en la edición de una revista de investigación; del rigor ético y académico con que se realice depende su credibilidad de cara a los lectores y la confianza de los autores para postular sus manuscritos. El Comité Editorial deberá poner en práctica estas medidas para garantizar que la evaluación por pares cumpla con estandares elevados:

  • Asegurarse de que el personal involucrado en el proceso editorial reciba capacitación adecuada y se mantenga actualizado respecto a los lineamientos y recomendaciones más recientes sobre la evaluación por pares y la gestión editorial.
  • Mantenerse informado acerca de investigaciones sobre evaluación por pares y avances tecnológicos que puedan representar una mejoría en sus procesos.
  • Adoptar los métodos de evaluación por pares más adecuados para su revista y para la comunidad de investigadores a la que sirve.
  • Revisar periódicamente las prácticas de evaluación por pares, de manera que se puedan identificar áreas de oportunidad para hacer más eficiente el proceso.

Garantía de calidad

  • Implementar sistemas para detectar datos espurios y textos plagiados, tanto como un proceso de rutina como cuando surja una sospecha de malas prácticas en un manuscrito.
  • Fundamentar las decisiones acerca de los cambios en el estilo de la revista en evidencias relevantes sobre los factores que podrían elevar la calidad de los artículos (por ejemplo, adoptar resúmenes estructurados), en lugar de hacerlo simplemente por motivos estéticos o preferencias personales.

 

Protección de datos personales

  • Adoptar una política acerca de la publicación de datos personales (por ejemplo, de los sujetos de una investigación) y explicarla claramente a los autores.

 

Propiedad intelectual

  • Adoptar sistemas para la detección de plagio (software especializado, búsquedas en internet de títulos similares) en las colaboraciones enviadas; hacerlo tanto de forma rutinaria como en caso de que surja una sospecha de plagio.
  • Apoyar a los autores cuyos derechos hayan sido violados o que hayan sido víctimas de plagio.
  • Prever una estrategia para defender los derechos de los autores y perseguir a los ofensores (por ejemplo, exigiendo retractaciones o que se remueva material de sitios web), independientemente de que su revista posea o no los derechos de autor.

Referencias

Albert, T. & Wager, E. (2003). How to handle authorship disputes: a guide for new researchers. EEUU: COPE. Recuperado de https://publicationethics.org/files/2003pdf12_0.pdf

Reyes, H. (2018). Problemas éticos en las publicaciones científicas. Revista Médica de Chile, 146, 373-378. Recuperado de https://scielo.conicyt.cl/pdf/rmc/v146n3/0034-9887-rmc-146-03-0373.pdf

Publicidad

La revista está dirigida a universitarios y lectores en general, con material que incluye textos y materiales gráficos. Por lo que si una publicicación similar nacional o internacional está interesada en establecer, sin cargo económico alguno, un intercambio de publicidad puede enviar su propuesta al correo electrónico lapalabrayelhombre@uv.mx, respetando las siguientes características:

  • Media plana
  • Formato horizontal de 13 cm x 20cm, con 5 mm de rebase incluidos
  • Selección de color en .tiff o .pdf
  • No se aceptan forros de revista 

Una vez recibida, en un plazo de tres días hábiles, se le notificará si la inserción fue aceptada para aparecer en uno de los forros de la revista.

Cargos o tasas para autores

La Palabra y el Hombre. Revista de la Universidad Veracruzana recibe, sin cargo económico alguno los artículos para su dictaminación y posible publicación, también sin cargo económico alguno.

Si la colaboración es aceptada para publicarse, se da al autor o autora un pago en especie de cinco ejemplares de la revista en la que colabore.

Sponsors

La Palabra y el Hombre, publicación trimestral en versiones impresa y digital, arbitrada y de acceso gratuito, es editada por la Universidad Veracruzana (UV) y no recibe apoyo de ningún tipo de otra institución.

Fuentes de ayuda

La Palabra y el Hombre, publicación trimestral en versiones impresa y digital, arbitrada y de acceso gratuito, es editada por la Universidad Veracruzana (UV) y no recibe apoyo de ningún tipo de alguna otra institución.

Historial de la revista

Sobre La Palabra y el Hombre

Mario Muñoz

 

El número inicial de La Palabra y el Hombre empezó a circular en el trimestre de enero-marzo de 1957, bajo la dirección de Sergio Galindo, que a su vez ejercía el mismo cargo en el Departamento Editorial de la Universidad Veracruzana, fundado a la par que la revista. No me detendré en hacer aquí una historia documentada de ambas; de ello dan testimonio el libro Medio siglo de labor editorial universitaria en Veracruz, coordinado por la doctora Celia del Palacio Montiel, de 2007, y el artículo del doctor Ángel José Fernández Arriola, publicado en el número 5 de La Palabra y el Hombre, de 2008. Mi propósito es ofrecer una visión general de la trayectoria de la revista a través de más de sesenta años de existencia casi ininterrumpida, si descontamos los dos años y medio posteriores al funesto 68 que repercutió en la suspensión temporal de su salida.

 

La continuidad no ha sido meramente cronológica sino de fondo, en cuanto a mantener vigentes los propósitos que suscribieron los responsables en la Presentación del primer número, firmado con las iniciales F. S. que correspondían a las de Fernando Salmerón. En esa “declaración de intereses” se precisan los objetivos clave sostenidos en el transcurso de más de cinco décadas. A saber: “Un órgano de investigaciones libres en el que todas las opiniones tienen cabida”, y que “oriente al lector sobre una gran variedad de temas vivos para la inteligencia mexicana”. Los editores enfatizan que “no se trata (...) de una revista literaria (...), tampoco de una revista exclusivamente científica o política sino de un repertorio abierto que pretende, con la mayor amplitud y universalidad, contribuir al desarrollo de la cultura”.

 

En el discurrir de sus tres épocas, asciende a más de cuatro mil firmas la nómina de colaboradores integrada por poetas, narradores, historiadores, científicos, filósofos, antropólogos, lingüistas, sociólogos, economistas, psicólogos y otros especialistas además de estudiantes universitarios. En el caso particular de la literatura, Armando Pereira consigna en la entrada dedicada a La Palabra y el Hombre en el Diccionario de literatura mexicana. Siglo XX, coordinado por él mismo, (UNAM, 2004, 2ª ed., p. 364) que “en el terreno de la literatura, la publicación ha tenido un lugar sobresaliente: en sus páginas ha publicado ensayos, relatos, fragmentos de novelas, obras dramáticas, reseñas y notas, la gran mayoría, de escritores mexicanos y de un número considerable de escritores extranjeros de prestigio”. Más de medio siglo de producción literaria ofrecido a los lectores en los números que integran las tres épocas de La Palabra y el Hombre, una de las publicaciones de más antigüedad en su género en el estado de Veracruz y en el país.

 

La Tercera Época se inició en 2007, cuando se cumplieron simultáneamente cincuenta años de vida de la Editorial UV y de nacimiento de la revista. Esta celebración coincidió con el nombramiento de Celia del Palacio Montiel como directora general y de la revista. El renovado Comité Editorial se unió a su iniciativa para darle a La Palabra y el Hombre un giro completamente diferente, resultado de una investigación practicada por un grupo de especialistas, enfocada en las fortalezas y debilidades advertidas en los periodos precedentes. En el cambio de formato, diseño y estructura influyeron consideraciones de peso como ampliar el círculo de lectores, ofrecer espacios equitativos para la literatura, el arte, las ciencias sociales y la crítica de libros, mantener un equilibrio entre las imágenes y los textos, abordar los conflictos políticos de actualidad y poner al día la presentación gráfica de la revista.

 

De este modo se redefinieron las seis secciones que la integran: La Palabra, Estado y Sociedad, Arte, Dossier, Entre Libros y Miscelánea, cada una con un comité dictaminador. Lejos de torcer los objetivos de los fundadores, la reciente proyección los continúa, revitalizando así el afán de extender el conocimiento más allá del campus universitario.

 

Los lectores que han seguido la trayectoria de la revista, así como las generaciones actuales, tienen ahora la oportunidad de diversificar las formas de contacto con la cultura nacional y de otras latitudes sin perder de vista los aportes de nuestro entorno universitario. Esperamos que el actual formato electrónico –que no implica la desaparición del impreso– constituya un paso más en el inmenso territorio del conocimiento.